Xilografía de un banco en Florencia del siglo XV.
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Plaid: “La banca abierta funciona mejor en Europa que en EE UU”

Zach Perret, fundador de la 'fintech' Plaid, señala que el diálogo entre las tecnológicas financieras y los bancos es fluido porque comparten un interés común: mejorar la experiencia de sus clientes

Los agregadores de datos son a la banca lo que los agregadores de noticias fueron a los medios de comunicación: una amenaza en toda regla para su modelo de negocio. Imagine que, en vez de acceder a la aplicación de cada uno de sus bancos por separado, usted las ve todas juntas, recibe sugerencias sobre la cuenta que tiene mejor precio para hacer cada operación o ve anuncios de otras entidades con préstamos más ajustados a su perfil financiero.

Ese escenario es el que enfrentan los bancos con la revolución del open banking y las fintech. Regulado en la Unión Europea por la directiva PSD2 de 2018, el open banking o banca abierta se puede resumir como la obligación de poner a disposición de los clientes sus datos financieros para que operen sobre ellos como mejor les parezca. Y las fintech son las herramientas que les permiten hacer precisamente eso al simplificarlo todo en datos y comandos sencillos.

Para facilitarle la vida a las fintech, los estadounidenses Zach Perret y William Hockey empezaron en 2012 a desarrollar Plaid, una interfaz de mediación entre aplicaciones financieras y bancos. El germen de la idea fue su propia frustración. Perret cuenta que antes de fundar Plaid trabajaba con Hockey en una fintech de gestión presupuestaria, "de las que ayudan a los usuarios a administrar mejor su dinero”, en la que invirtieron una cantidad descomunal de tiempo integrando en la plataforma el software de cada banco. “Pasamos muchas dificultades para integrar nuestra aplicación fintech, por eso cuando comenzamos con Plaid nuestro objetivo fue simplificar al máximo, construir una aplicación y batería de API que permitiera a otras fintech integrarse al banco de la manera más sencilla”.

Zach Perret, cofundador de Plaid.

Según la revista The American Banker, Plaid se ha convertido en la herramienta preferida de las fintech para gestionar y operar las cuentas que sus clientes tienen en cada entidad financiera. Entre otras, la usan la startup Robinhood, que permite a pequeños inversores jugar en la Bolsa de EEUU sin comisiones; el servicio estadounidense de pagos por móvil Venmo; y la popular plataforma de compraventa de criptomonedas Coinbase. A Europa llegaron este año con un primer desembarco en Reino Unido, en mayo, y el anuncio, la semana pasada, de su apertura en Francia, Irlanda y España.

¿Encuentran mucha resistencia de los bancos cuando piden acceso a los datos financieros en nombre de sus clientes?

Yo no sé lo que piensan ellos, pero cuando un usuario necesita usar la app de una fintech para hacerle una transferencia rápida a un amigo, tomar un préstamo, pedir un crédito o gestionar el pago de su plantilla, la mayoría de los bancos está permitiendo que lo haga. Más allá de las dudas internas que puedan tener, va a ser esencial para ellos que sus clientes accedan a los mejores productos. En esa conversación estamos entendiéndonos bien con los bancos.

Hay varios bancos sacando sus propias fintech y agregadores de información financiera, ¿es el principio del fin para empresas como la suya?

Sí, hay muchos bancos sacando sus propios productos y es algo que nos parece genial porque el consumidor es el que sale ganando. Pero también están recurriendo a la tecnología de compañías fintech como la nuestra.

¿Europa se ha convertido en un modelo mundial para la regulación de la banca abierta?

Europa se ha adelantado al asegurarse, con la PSD2, de que los consumidores tienen pleno acceso a todos sus datos financieros. En Estados Unidos hay una regulación similar pero no tan específica. Eso hace que el desarrollo de las API para la banca abierta esté mucho más claro y sea más rápido en Europa.

¿Por qué eligieron a España como uno de los primeros cuatro países para desembarcar en Europa?

Por unas cuantas razones. En 2015, solo había 50 empresas fintech en España y ahora son casi 500. El crecimiento ha sido notable y hay muchos clientes accediendo a servicios financieros mediante la tecnología. Hemos tenido casi a 100 empresas preguntándonos si nuestro software funcionaba ya en España. Cada vez más empresas tienen interés en venir aquí.

Ustedes aseguran que no venden los datos a terceras partes, ¿pero cómo pueden garantizar que las aplicaciones con las que trabajan tampoco lo hacen?

Nosotros no vendemos los datos. Estamos aquí para dar servicio a los consumidores y a nuestros clientes, que son las aplicaciones fintech, y no para vender los datos. Lo que hacemos con nuestros clientes es analizar qué producto están construyendo y con qué niveles de seguridad antes de trabajar con ellos. Y luego mantenemos el control con un estricto proceso de auditoria.

¿Eso significa que las aplicaciones fintech que usan Plaid tampoco venden los datos a terceras partes?

Nosotros controlamos y auditamos el proceso para entender cada caso y detectar si nuestro cliente está haciendo algo que consideramos inapropiado para el consumidor final. En ese caso no empezamos a trabajar con él o terminamos nuestra relación. En lo que se refiere a los datos, es la responsabilidad de cada aplicación ser absolutamente transparente con sus consumidores sobre lo que está haciendo y cómo está usando los datos.

Retina

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